viernes, 26 de junio de 2009

LEYENDA DE LA LAGUNA DE TABLA RUMI



Cuentan que antiguamente una nube negra y grande pasaba por los cielos shipasbambinos a formar la Laguna de Pomacochas.

Los pobladores de Pueblo Viejo aprovecharon la oportunidad e imploraron a su divinidad que les diera un bebedero para sus animales. Como estaba de paso la nube derramó dos gotas de agua: una grande y otra pequeña, las cuales cayeron sobre un guayabal. Al instante se formaron dos lagunas: las que tenemos actualmente.

Los pobladores de Pueblo Viejo sabedores del gran milagro bajaron a poblar las pampas de Shipasbamba y así aprovechar las cristalinas aguas de las lagunas.

Las lagunas eran bravas. Estaban encantadas. Todas las mañanas, a medio día y en la tarde se escuchaba una banda de músicos. Varios muchachos curiosos terminaban sumergiéndose es sus aguas, hechizados por las bellas melodías. A los mayores les daba la chirapa o el antiguo que terminaba matándoles.

Los pobladores temerosos de su encantamiento la observaban desde lejos.

Dicen que en las noches de luna llena salía una ñusta con sus lavanderas a descansar sobre las piedras que dividen a las lagunas. Allí cantaba y bailaba con los muchachos perdidos al compás de la banda de músicos. Cerca del amanecer se sumergían en la laguna hasta el mes siguiente.

Un día, un joven se había ido a trabajar cerca de la laguna – sin saber de sus encantos – y como tenía mucha sed se acercó a tomar agua. Cuando estaba de regreso escucho que se acercaba a la orilla. Corrió de miedo y cuando estaba lejos se regresó a echar un vistazo y vio a un horroroso animal con trompa de chancho y orejas de burro que se acercaba a la orilla arrastrando una pesada cadena de oro. Al no poder darle alcance regresó y se sumergió nuevamente en sus aguas.

Los pobladores cansados de su encantamiento pagaron a un brujo para amansara a la laguna. El brujo les prometió dejar ciego a la madre de la laguna por unos años o posiblemente para toda la vida. Para esto mató un chancho e hizo hervir su manteca en una paila y a plena luz de la luna llena arrojó el sebo al centro de la laguna. El brujo logró su prometido pero ensució el agua convirtiéndolo en mohosa y oscura.
Desde ese momento se dejó de escuchar la banda de música y la laguna se volvió mansa hasta el punto que los niños se van a bañarse en bus aguas o a pescar.

Según dicen lo pobladores que la laguna grande tiene como madre a un chancho y a una enorme culebra.

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