viernes, 26 de junio de 2009

Sobre el amor al dinero

Un anciano millonario tenía su hija que vivía sola. El viejito sintiendo que ya llegaba la hora de su partida al más allá, llamó a su hija y le entregó{o toda sus herencia. Además le advirtió que tenga cuidado con los pretendientes que se le presentasen porque eran haraganes y ambiciosos.

El anciano murió. Muchos pretendientes empezaron a enamorar a la chica.
Al primer muchacho que se le presentó, la jovencita le hizo tres propuestas: “que haga lo que ella hace”, “que vaya a donde ella va” y “que coma lo que ella come”. El pretendiente aceptó la propuesta pero al final se rindió porque la chica lo llevó al nicho de su padre, se hizo que comer un pedazo de muslo de su padre y ordenó a su pretendiente que haga lo mismo.

A los demás pretendientes que se iban presentado les hacía la misma propuesta. Ellos convencidos de no poder cumplir su promesa se retiraron.

Un día llego un verdadero hombre fuerte, poderoso y decidió a todo por el dinero.
Él fue el único que acompañó a la señorita a recorrer todo los linderos de su hacienda, a sembrar todas las chacras, a la tumba de su padre y a comer un pedazo de muslo putrefacto del viejo.

La joven pensando que era el hombre ideal se casó con él.
Este es el ejemplo del hombre que tuvo gran amor al dinero.

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