miércoles, 10 de octubre de 2012

Huaylla Belén: Una imagen en miniatura del río Amazonas


A más de 3000 metros sobre el nivel del mar se encuentra el Valle de Belén, más conocido como Huaylla Belén. La región Amazonas, la provincia de Luya y los distritos de Inguilpata y Conila cobijan a esta maravilla natural. El valle se encuentra conformado por un extenso valle del que atraviesa el río Huaylla. Es la primera vez que llego a este lugar apacible y lo que siempre me imaginé al observarlo por medio de imágenes fotográficas es que en la forma del cauce del agua tiene un parecido al río Amazonas: Un Amazonas en miniatura. Es como si una enorme serpiente hubiese caído del cielo y al tocar este valle se formó este paisaje natural. A decir verdad que los pobladores tienen una leyenda basado en esto que acabo de mencionar. 


Para dirigirnos hasta Huaylla Belén tenemos que concentrarnos en Luya. Por un momento una fuerte lluvia nos quiere detener para partir. Finalmente valió más las ganas por disfrutar de la naturaleza viva. Felizmente empezamos el viaje y la lluvia fue calmando su ira. Al parecer solo nos puso en prueba. Luego de una hora llegamos al distrito de Coechan y más allá al antiguo pueblo de Conila. Durante el trayecto nos encontramos con un paisaje característico de la selva alta: montañas altísimas, zona lluviosa, una geografía accidentada, etc. Para que tengan una idea observen esta imagen que tomamos durante el trayecto.

Entre las peñas se observaban grandes agujeros o socavones formados por la naturaleza que algunos llaman tragaderos, es que son inmensos y a simple vista parecen interminables. Las imágenes que se observan arriba nos acompañan durante todo el trayecto hasta llegar a nuestro destino.
Luego de dos horas de viaje llegamos. A pesar de la lluvia, la carretera estuvo sana. El auto estaba descendiendo rumbo hasta el valle y se podía observar esto.



A pesar de ser un valle, la temperatura es baja. Así que imposible confiarnos, pues hemos dicho al principio que se encuentra a más de 3000 msnm y eso no es poca cosa.

Para conocer este lugar algunos parten en la madrugada desde Luya y todo el día disfrutan de este paraje. Otros prefieren quedarse a pasar la noche. En el lugar existe un albergue que se puede aprovechar incluso para cocinar. Nosotros optamos por lo último. Ni bien llegamos empezó la exploración por el lugar en medio de una ligera lluvia al borde del río capturamos esto.


Ya casi anochecía y aprovechamos otras vistas. Nos encaminamos a una pequeña colina que se encuentra atrás del albergue. Teníamos que sacar alguna toma.





La noche fue fría pero muy tranquila. El frio se calma con mate de coca. Además el amigo Eyden y su tío aprovecharon la tarde para probar suerte en el agua. Al oscurecer aparecieron con una docena de truchas. A lavar, al aceite y a comer se ha dicho. Con ese resultado al siguiente día muy temprano rio arriba nos encaminamos a encontrar más peces. Caminamos todo el valle y con los instrumentos en manos se empezó a probar suerte. El artífice de ello: Eyden y su tío German.


No podíamos terminar la travesía con un chapuzón en el agua, fría, muy fría; pero el tanto caminar nos conquistó para poder disfrutar el agua.

Volviendo al albergue nos sorprendió la lluvia nuevamente, pero a cambio de eso un buen almuerzo de truchas.

Luego de ello regresamos a casa, pero siempre con las ganas de volver en cualquier momento. Y es que un paisaje como este lo encuentras en un único lugar en el mundo: Amazonas. Antes de terminar esta nota un agradecimiento a Eyden, Germán, Jesús, Willy y Derek. Todos ellos luyanos y orgullosos amazonences. Gracias a ellos pude conocer este encantador lugar. 









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