domingo, 25 de noviembre de 2012

La Catarata Gocta ¿descubierta? el 2006


Gocta: 771 metros de altura, dos caídas, ubicada en el anexo de Cocachimba, distrito San Pablo, provincia Bongará, en nuestra muy querida Amazonas. A estas alturas, es innecesaria una vasta presentación de esta belleza. Un visitante o turista que llega a Amazonas no podría irse sin disfrutar de Gocta.

Sin embargo, siempre me ha llamado la atención la popularización al afirmar que Gocta fue “descubierta” el 10 de marzo de 2006, día en que fueron dadas a conocer las medidas exactas. Esto porque los descubrimientos son un mito que la historia oficial ha guardado entre sus páginas y que hasta hoy se mantiene aún vigente. A manera de ejemplo mencionaremos  el hecho que Cristóbal Colón llegue a América en 1492, los libros convencionales de historia nos hablan del descubrimiento de América. También cuando un grupo de españoles expedicionarios, con Francisco Pizarro y Almagro a la cabeza, ansiados por el oro y la plata llegan a nuestro territorio: saquean, matan gente, pisotean la cultura de los incas hasta desaparecerlo, todo por la riqueza económica que poseía el Tahuantinsuyo; a eso también los textos de historia denominan Conquista de los Incas o descubrimiento del Perú. Si enumeramos la lista de los mal llamados descubrimientos no alcanzarían palabras para mencionarlos. Miren a Hiram Bingan que últimamente ha sido blanco de especulaciones acerca de su primera llegada a Macchu Picchu.

Está claro. Aquí hay una confusión. El termino descubrimiento se encuentra tan desvirtuado. Veamos. La Real Academia Española (RAE) define a esta palabra como “hallazgo, encuentro, manifestación de lo que estaba oculto o secreto o era desconocido”. ¿Pero a qué viene el caso con Gocta?  Aquí las razones. Las tres veces que visité Gocta he escuchado decir de boca de los pobladores y leer en algunos carteles que Gocta fue “descubierta el año 2006 por el alemán Stefan Ziemendorf”.

Gocta es una creación de la naturaleza. Gocta siempre estuvo allí. Años, siglos y hasta milenios. Para tal caso citaremos un documento del siglo XVIII, exactamente del año 1713,  que llegó a mis manos desde la Comunidad de San Pablo. En este documento antiquísimo se hace mención de la existencia de una caída de agua que para mi parecer es lo que hoy conocemos como la catarata de Gocta. Textualmente, en el documento se menciona lo siguiente: “lindan con un Chorro de que cae de una peña tajada muy alta y deciende por junto a una montaña alta que pertenece a dicho don Fernando y mas abajo con otros arroyuelos hace un arroyo grande y por una quebrada baja deslindando las tierras de una y otra parte referidas a dar en el Rio de la Coca que llaman junto a un puente de dichos indios y camino Real de esta Provincias y yo el dicho Juez puesto de pies en la dichas tierras trave por la mano a los dichos” (sic).

Los funcionarios del virreinato utilizaban las caídas de agua y la geografía accidentada de la zona para usarlo como delimitación de tierras. Estas descripciones nos sirven ahora para comprender nuestro pasado. Para el caso de Gocta, nos ayudará a comprender que Gocta siempre estuvo allí. Siempre. Nadie lo descubrió. La naturaleza es la creadora de esta belleza. Lo que hizo Stefan Ziemendorf es dar a conocer al mundo entero de la existencia de Gocta como la tercera catarata más alta del mundo. En todo caso eso se llama difusión y no descubrimiento. Pero obviamente estoy seguro que todos los amazonenses, en especial los pobladores de Cocachimba y San Pablo están muy agradecidos por ello; de hecho yo también. Pero hay que ser conscientes que a Gocta nadie lo descubrió, esto basados en la definición de la RAE, pues recordemos que los pobladores no llegaban al pie de la catarata por el temor que traían consigo los mitos y leyendas del lugar. Por lo demás siempre estaremos orgullosos de tener la catarata más alta del Perú y la tercera del mundo en Amazonas.

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