miércoles, 6 de mayo de 2009

Un buen día

Un buen día: Este título se me nace, simplemente, porque el último miercoles, sin querer, lo pasé de la rE... (jaja). Weno el motivo fue que dos días antes, nuestro amigo Alejandro nos invitó a su querido Agallpampa (La Libertad, Perú). La verdad que ya había ido unos dos meses atrás en un trabajo de campo con mis compañeros de la Universidad, esta vez era para despedir a las "dizque" vacaciones que nos obligaron a tener los señores docentes de la UNT por motivo de su dichosa huelga. El miercoles desde las seis y media de la mañana nos habiamos reunido en el terminal para tomar el bus que se dirige a la sierra liberteña. Habiamos salido a las siete de la mañana, encontremos solo cinco asientos, y como eramos seis los que viajabamos uno de nosotros fue de intermedio. Sea como sea tuvimos un hermoso viaje de tres horas. Felizmente el bus pasa por la puerta de la casa de nuestro amigo. Cuando bajemos ya se respiraba el aire un poco frío, mientras que obervabamos el paisaje andino entre sus típicas casas de adobe de barro, techados con teja o calamina simple, con puertas de madera muy adecuadas para el frío, en la parte esterior de varias casas se suele observar un pequeño jardín de flores que engalanan el paisaje. Ni bien habíamos bajado del bus, vimos a nuestro amigo Alejandro acercarse a nosotros para darnos la bienvenida... Entremos a su casa y amablemente la señora de la casa (mamá de Alejandro) nos invitó a entrar a su cobija... Allí nos esperaba un rico desayuno muy peculiar de esta parte de nuestro querido Perú. Consistía en chufla de maíz con panes andinos, qancha de maiz y el infaltable queso de la sierra que preparan ahí mismo. Mientras disfrutabamos del desayuno ibamos planeando que es lo que ibamos a hacer durante el día...


Entre tantas cosas no nos decidimos por ninguuna, así que decidimos ir a caminar. Fuimos a parar en un verdoso paraje natural donde abundan bastantes moras que son como uvas en miniatura con unas ojas que tienen pequeñas espinas. Juntamos bastante como para saciarnos. El lugar era una pampa de gran extensión rodeada de sembríos donde se cultiva la papa o el trigo, por ejemplo. Seguimo caminando y llegamos a un verde pasto, algo así como el gras. Ahí descansamos toda la mañana haciendo hora entre juegos y fotos. Al descansar se observaba a lo lejos el pequeño pueblo, y el verde prado que lo hacía lucir hermoso y adecuado para tomas perfectas haciendome sentir como dueño de todo esto, pues claro es nuestro, no ?... nuestro Perú profundo.


En fin... seguimos ahí hasta que decidimos volver porque ya teníamos hambre y como ya era hora de almorzar nos enrumbemos hacia la casa nuevamente, mientras volvíamos no dejabamos de recordar el hermoso paisaje, así que, para el recuerdo hacíamos tomas de las más hermosas bellezas naturales que nos atraían. Ya al llegar a la casa nos esperaba un banquete consistente en guiso de cuy, de entrada, y un rico cabrito...





Todo estuvo exquisito, creo que fue una de las mejores comidas que he disfrutado en suelo liberteño, aparte del ceviche (en la costa) claro está. En la tarde estabamos tan saciados que tuvimos que descansar y que manera de descansar un momento disfrutando de ese paisaje nostálgico del ande liberteño que inspiró a grandes. Luego para más tarde nos pusimos a ver una película, entre otras cosas (jeje), hasta que llegó la hora de la despedida, teníamos que volver a Truxillo del Perú, sin antes ser atendidos con un lonche de la tarde por la dueña de casa. Partimos con esa alegría de que personas así, solo se encuentran en la región andina, solo en nuestro país, solo en nuestro querido Perú y que oportunidades de pasar un buen momento con los amigos solo se encuentran cuando tienes buenos amigos... Gracias muchachos...
















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