miércoles, 30 de diciembre de 2015

La participación estudiantil como estrategia para solucionar conflictos

La violencia es desencadenando por un conflicto no solucionado adecuadamente. Sin embargo, el conflicto, según el texto La resolución de conflictos en el aula: habilidades y estrategias, “se trata de situaciones cotidianas de la vida social en la que se dan enfrentamientos de intereses, discusión y necesidad de abordar el problema”. Pero a pesar de ello en nuestras instituciones educativas se presentan casos donde en algunas situaciones pueden tornarse en violencia y que los docentes con poca facilidad actúan ante estas situaciones. Ante esto  ¿los docentes podemos intervenir para la solución de conflictos? ¿Cómo podemos evitar los conflictos como docentes? ¿Puede la participación estudiantil evitar estos conflictos?


En muchas ocasiones, como maestros pensamos que la didáctica se circunscribe solamente en las aulas de clase o se limita a las horas laborales de nuestras instituciones. Este tipo de prácticas hace que no brindemos a nuestros estudiantes espacios de participación estudiantil, desarrollando de esta forma la capacidad de liderazgo para así formar jóvenes que sepan enfrentarse ante situaciones de conflicto y solucionarlo de la forma más adecuada.

El presente trabajo tiene como objetivo expresar y demostrar que a través de la participación estudiantil se pueden evitar conflictos.

La participación estudiantil es una acción educativa, pública y política que fortalece la capacidad de acción de los estudiantes en la construcción del bien común, que garantiza el ejercicio de derechos y deberes (Universidad Técnica del Norte, Ecuador, 2012), de ahí que es un factor fundamental para que el estudiante desarrolle sus capacidades de participación y pensamiento crítico, así como también habilidades específicas como la empatía, la oratoria y el liderazgo. De tal modo que podemos afirmar que la participación estudiantil es una buena estrategia didáctica para lograr y desarrollar las capacidades y habilidades mencionadas; que puede mediar como un grupo que previene conflictos que se puedan tornar en violentos y, que incluso, puedan intervenir en conflictos.
Miembros del municipio escolar participando en el Tercer Congreso
Regional de la Juventud en la ciudad de Bagua Grande, organizado por el
Consejo Regional de la Juventud de Amazonas y la Secretaría Nacional
de la Juventud (SENAJU)
Una de las formas de participación son a través de los municipios escolares, que son instituciones de carácter netamente estudiantil, la cual, con una adecuada guía y dirección se pueden convertir en una herramienta y espacio de participación estudiantil, que brinden al estudiante el desarrollo de sus capacidades. Mi experiencia personal con el trabajo del municipio escolar es ejemplo de ello. Tuve la oportunidad de asesorar al actual municipio escolar, de mi institución, desde su elección (noviembre 2014), hasta la fecha. El trabajo inicial consistió en elaborar un plan de trabajo, basado en las propuestas de campaña electoral, estableciendo las estrategias y los modos de factibilidad de las mismas. Se indicó, también en el plan, que todo el trabajo del municipio se desarrollará a través del liderazgo participativo. El líder participativo “incrementa notablemente la flexibilidad y la responsabilidad. Al escuchar las preocupaciones […], el líder participativo aprende lo que hay que hacer para mantener vigente la moral alta” (Goleman, 2011). Esto quiere con la participación de la mayor cantidad de estudiantes posibles, consultándolos en cada momento sobre sus inquietudes y sus puntos de vista. Es así que se realizaron constantes Asambleas Estudiantiles representado por los brigadieres, policías escolares y/o líderes de aula. Aquí se presentaban los diferentes problemas en las aulas, con los profesores y con sus compañeros u otros temas de interés que ellos así lo consideraban. Este tipo de espacios son sumamente importantes porque el debate y la discusión hacen que se tomen decisiones consensuadas. El Alcalde Escolar y sus regidores son lo que dirigen la Asamblea, y los representantes de cada aula son la voz de sus compañeros, además que todas las decisiones o acuerdos son difundidos por ellos. Mientras que el docente hace las veces de acompañante o de guía y en algunas situaciones que lo ameriten hace su participación para aclarar algunas dudas de los estudiantes. Además de estas actividades los miembros del Municipio Escolares participaron en actividades extracurriculares. Podemos mencionar por ejemplo su participación en el III Congreso Regional de la Juventud, realizado en el mes de Julio en Bagua Grande. En ese Congreso el Alcalde fue seleccionado para participar en el V Congreso Nacional de la Juventud que se realizó en Huaraz en el mes de septiembre. Este hecho motivó a todos los miembros del municipio, así como a los miembros de la Asamblea Estudiantil. A partir de ese evento se iniciaron una serie de actividades siempre siguiendo el proceso que se explicó líneas arriba, incluyendo su participación en la Jornada de Reflexión Pedagógica de forma organizada, planteando sus inquietudes y puntos de vista con respecto a los resultados de aprendizaje.
 
Estudiantes participando en Asamblea Estudiantil
Esta experiencia, en suma, es parte del proceso pedagógico. En ella se puede evidenciar varios campos científicos de la pedagogía y desarrollando las competencias ciudadanas de las Rutas del Aprendizaje: Convive y participa. En la primera, por ejemplo desarrollando la competencia se relaciona interculturalmente con otros desde su identidad y enriqueciéndose mutuamente y maneja conflictos de manera constructiva a través de pautas, estrategias y canales apropiados. En la segunda, por ejemplo, problematiza asuntos públicos a partir del análisis crítico y  asumiendo una posición sobre un asunto público, que le permita construir consensos.
Miembros del Municipio Escolar participando en reuniones de trabajo
con otros municipios y/o organismos


En conclusión, podemos afirmar que si fomentamos espacios de participación estudiantil, se pueden establecer puentes entre los estudiantes evitando así conflictos que en adelante se pueden traducir en violencia. Eso quiere decir que los docentes tenemos que hacer sin ninguna objeción el rol de mediadores en el proceso educativo, utilizando estrategias, vinculándonos e involucrándonos al trabajo estudiantil, guiándoles y asesorándoles en cada momento. Como docentes si podemos lograrlo. Si fomentamos estos espacios se nos hará más fácil.

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